Los garbanzos son una excelente fuente de proteínas y fibra, y el miso aporta probióticos para la salud digestiva.
Este estofado es reconfortante, nutritivo y perfecto para cualquier época del año.
INGREDIENTES
- 1 taza de garbanzos secos
- 2 cebollas grandes, picadas finamente
- 2 dientes de ajo picados
- 1 cucharada de miso (preferentemente de arroz, blanco o rojo)
- 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 1 zanahoria mediana, picada (opcional)
- 1 hoja de laurel
- 1 litro de agua o caldo vegetal
- Sal y pimienta al gusto
PREPARACIÓN
- Remojar los garbanzos en agua de calidad con una cucharadita de bicarbonato durante toda la noche (o un mínimo de ocho horas)
- Escurrir y enjuagar los garbanzos.
- En una olla grande, calentar el aceite de oliva virgen extra y saltear la cebolla y el ajo hasta que estén dorados y transparentes.
- Añadir la zanahoria (si se usa) y cocinar 3 minutos más.
- Incorporar los garbanzos, el agua o caldo vegetal y la hoja de laurel. Llevar a ebullición.
- Bajar el fuego y cocinar a fuego lento durante una hora o hasta que los garbanzos estén tiernos. Si cocinamos en olla exprés estarán listos en veinte minutos.
- Disolver el miso en un poco del caldo caliente y añadirlo a la olla. Mezclar bien con el fuego apagado (sin que hierva) para conservar los probióticos del miso.
- Ajustar sal y pimienta al gusto.
- Servir caliente, ideal acompañado de un poco de arroz o integral.
