Siempre joven

Mercedes Morales

Esta es mi propuesta

Vivir más jóvenes.

Y hacerlo sin ocultar el paso del tiempo, ni disimularlo con acciones invasivas que nos dañen o tengan efectos secundarios en nuestra salud. Hablo de utilizar todas las acciones antiaging que nos permitan disfrutar de una mayor salud que repercuta en el aspecto y en el funcionamiento celular.

Camino hacia los sesenta años (poquito a poco, desde mis 58…) y no me gusta ver el paso del tiempo estampado en mi piel, en mi  pelo, en la musculatura….pero envejecer es un proceso natural mucho más complejo que presentar arrugas, flacidez  o líneas de expresión.

Además de deteriorar la imagen física, hacernos viejos nos quita energía vital, altera el ciclo del sueño, nos reduce las funciones cognitivas, dificulta  el funcionamiento esquelético. Todo se ve afectado: el aparato digestivo, el sistema inmune, el hormonal, el corazón y los vasos sanguíneos. Cada célula, tejido y órgano de nuestro cuerpo se altera al cumplir años.

Pero no todos lo registramos de la misma manera. Hay muchas formas de llegar a los cincuenta. Pareciendo que tienes aún cuarenta. O sufriendo la apariencia de una persona de  sesenta y dos. 

Llegado a este punto, utilizo un ejemplo muy sencillo para representar el paso del tiempo.

Abres una manzana, o un plátano,  y en pocos minutos se ennegrece. Sin embargo, un limón cortado por la mitad permanece intacto durante horas. 

Más allá en el tiempo, pasados unos días, la manzana se arruga. El limón sigue lozano, con su color originario.

Ambos se oxidan al estar expuestos al aire, pero la velocidad a la que lo hace cada uno es bien distinta. Se debe a que el limón contiene un buen potencial antioxidante en su vitamina C que lo hace permanecer más tiempo fresco, más “joven”.

Sin embargo, si  rociamos nuestra manzana con jugo de limón, pasará muchas más horas sin oxidarse, con su pulpa blanca y perfecta. Alargará su tiempo de frescura.

¿Quieres vivir como una manzana o como un limón?

Así pues, te propongo buscar “jugo de limón” para nuestra vida diaria. Bañarnos en distintos antioxidantes,  alejarnos de las fuentes oxidativas y reducir las pautas que nos hacen envejecer de forma más rápida. 

Cumplir años oxidándonos menos. Lo menos posible. 

Se PUEDE!

La Medicina Antiaging ya ha descubierto cómo protegernos para reducir enfermedades que afectan mayoritariamente a ancianos y que proceden de alteraciones moleculares como el Parkinson, el Alzheimer, el glaucoma o la hiperplasia de próstata. Pero para ello hay que vivir de otro modo, con un modelo de vida diferenciado de las pautas modernas que están alargando  la esperanza media de vida pero no alejan la enfermedad. Acabamos los años como ancianos más longevos, pero sin autonomía y sin salud. No es muy alentador este final de la vida.

Y ¿Cómo te propongo mantenerte joven o incluso rejuvenecer tu organismo?

Solucionando a través de diferentes ámbitos de actuación  los desajustes que estés empezando a manifestar: desde estreñimiento a la pérdida de producción de colágeno, inflamación intestinal o  insomnio. 

Nuestro primer gran ámbito de actuación va  a ser la salud intestinal, el cuidado de nuestras bacterias. Y llegaremos a documentar si nos puede ayudar el resveratrol, la melatonina o el retinol en procesos internos y externos. 

Será a través de un Programa Alimenticio Antienvejecimiento (ver programa antiedad) que incluirá conocer los alimentos funcionales (y antiinflamatorios)  que nos curan (con productos  de estación, orgánicos, recetas sencillas y cocina fresca).

Nos apoyaremos, cuando sea necesario, en suplementos naturales para reparar carencias nutricionales.

Ensayaremos ejercicios de movimiento consciente para mantener flexible y vital el cuerpo

Habrá un espacio para respirar, la meditación y el yoga facial (clave para tonificar músculos que de otra manera no se ejercitan).

Y un rincón para la nutricosmética y la aromaterapia donde descubrir las mejores propuestas hechas en nuestro país o los aceites esenciales anti- aging. Cómo te puede ayudar el sándalo, el geranio o el incienso según necesites despigmentar la piel, suavizar arrugas o aumentar la producción de colágeno.

Es un camino repleto de recetas, fórmulas y  acciones con las que disfrutar del autocuidado y del bienestar que ello produce.